
Escritor y comunista
José Saramago escribe para hacerse amar.
Con el Premio Nobel de Literatura se le ha adorado. Tarde. Pero aún a tiempo. Claro que la iglesia ha hecho todo lo contrario. Le ha tachado de comunista recalcitrante. Lo que se traduce no solo en una áspera expresión sobre condiciones religiosas inoportunas en esta ceremonia, sino también, y lo que es peor, en el apabullante destierro de la lengua portuguesa, el escritor portugués y la Academia sueca, quién ha reconocido el valor olvidado de las letras portuguesas.
De nada han servido los años de esfuerzo, las revisiones críticas del mundo, la atención a la reflexión humana y social…en definitiva, el ser comprometido con el ser y no sólo con él mismo, y no sólo con Dios. Porque Saramago es ateo…sí, y comunista. Eso vale, según la Iglesia, para que no valga la aportación vertida en palabras sobre una sociedad rebosante de fe pero exenta de reflexiones.
El Vaticano no ha leído a Saramago. Y si lo ha hecho no supo abastraer la palabra. No ha sabido llenarse de sentidos absueltos…frases apegadas al corazón del escritor pero alejadas de su ideología. Es decir, qué importan las creencias de este escritor si es la letra impresa la que nos calma la sed…, la que apaga ese silencio que es Dios , y alza el grito lanzado por el hombre. Y es que no hay que cuestionarse el merecimiento de un premio tan definitorio a un escritor que afirma que “ Dios es el silencio del universo y el hombre el grito que da sentido a ese silencio”
Si no ser comunista quiere decir vivir separado del hombre, sólo para sí mismo, entonces yo quiero ser comunista…entonces te felicito Saramago, no sólo por tu premio, sino también por tu estado de espíritu, el de un comunista.
Tirma BENITEZ FORNIES
Salamanca, 1998
Craso error en el ùltimo pàrrafo del articulo del periodico!!
Tirma, Boulogne, Abril de 2009