En Navidad recordamos con más fuerza, pensamos con mayor nostalgia, olvidamos menos a quienes nos necesitan, se multiplican los gestos de generosidad…pero, y ¿Qué hay del resto del año? ¿Es que acaso somos máquinas programadas para reaccionar como seres humanos tan solo ante los estímulos de una época en la que menos faltos de calor estamos?
En estos dias de sosiego y dulce armonía familiar nos sorprendemos a nosotros mismos con una borrachera de bondad que es capaz de atraer al más inocente de los incrédulos.
Somos imprevisibles, saltamos sin asomo de expectación, sin una visible prevención…, todo es posible y nada es certero, porque sobre y ante todo la hipocresía se vislumbra por delante.
Así de enmascarados, así de inhumanos, guardamos la perversidad y las malas caras para el año que comienza con el que la llaga convertida en cicatriz durante la representación de paz y fraternidad vuelve a la triste pero cierta realidad.
¡Feliz hipocresía a todos!
Tirma Benitez Fornies
Bilbao
Aunque resulte increible en el actual y omnipresente mundo virtual, durante mis 4 años en Salamanca no tuve ordenador ( salvo, si no recuerdo mal ,el cuarto año, en el que recuperé un viejo PC de mi casa) y todos mis “pinitos” fueron redactados con una màquina de escribir ( no como la Olivetti de mi padre, claro, algo un poco màs moderno pero sin dejar de ser una mera màquina de escribir ( al menos hacia “casi” el mismo ruido) Hace unas semanas encontré una carpeta en mi casa de Bilbao en donde mi madre guardaba todos estos “escritos”. Asi que he comenzado a pasarlos al ordenador para que el tiempo y el propio desorden no hagan estragos en ellos y poder de este modo guardar ad aeternum mis primeros pinitos. Lo que no entiendo es por qué en ninguno indico la fecha y a veces ni siquiera el año! Por lo menos estoy segura que se trata de mi época salmantina que tanto disfruté y en la que tanto aprendí…