El exabrupto

Ayer lunes 01 de junio,  decidi pasar el día en la piscina de Boulogne ( en el Hamamm, Spa, Sauna…). Mi intención era relajarme , y olvidarme del tren cotidiano. Sin embargo, asistí a una escena que no sólo me dejó perpleja sino que me arruinó completamente el día, echando por tierra mi propósito de zafarme de este permanente nerviosismo.

Me encontraba en el Hamamm, completamente  relajada, absorta en mis pensamientos,  sin prestar la menor atención al par de chicas polacas sentadas frente a mí que hablaban (en polaco) entre ellas, cuando entró una señora  y sin apenas sentarse espetó una abrupta e inesperada interjección a ambas jóvenes: fue algo así como un “tschsss, tschsss…” propalado con una entonación grosera y déspota que me dejó de piedra. La vulgaridad  fue “coronada” por un “doucement”…cómo puede exigir suavidad alguien que es incapaz de dirigirse al prójimo con unos modales de base? Por unos instantes me quedé sin aliento ( y con el calor del Hammam casi me da un síncope).  Y pensé que sería injusto no reaccionar. No decir nada se hubiese traducido por un  “quien calla otorga” y hubiese sido como amparar el exabrupto de aquella mujer. Algo que no estaba dispuesta a aceptar bajo ningún concepto. Así que me lancé y le  espeté un “n’importe quoi!” lleno de sarcasmo y de  incredulidad  frente a la barrabasada que acababa de escuchar. No recibí ninguna respuesta así que dejé hablar a las polacas, quienes respondieron que en ningún letrero quedaba indicada la prohibición de hablar dentro del hammam, haciendo hincapié en el irreverente y virulento  modo en el que la mujer se había dirigido a ellas. Fue una protesta llena de cortesía, que dejó sin habla a esta ùltima.  Al cabo de unos minutos, la mujer salió del hammam, así que aproveché para intervenir de nuevo, y tranquilizar a las polacas diciéndoles que yo también me sentía completamente escandalizada por lo que acababa de escuchar. La verdad es que no pude remediarlo. Tuve que soltar un “voilà l’arrogance française!” – si las víctimas de esta escena no hubiesen sido extranjeras quizás l’impolitesse francesa no hubiese salido a la luz de esta manera. Quién sabe.  En cualquier caso, cualquier persona que hubiese asistido a esta misma escena se haría la misma pregunta que yo: acaso  la grosería es innata al ciudadano francés? Por qué reaccionan asi? Qué les lleva a agredir con sus toscas maneras al projimo ? ( sobre todo a aquellos desprovistos de la soltura linguistica que permite rebatir al contrincante dialéctico) Acaso la mujer del exabrupto no podia expresar su desagrado con un tono y una actitud cordiales, sin recurrir a la brusquedad de tales modales primitivos?

Tirma BENITEZ  03 de junio de 2009

Si he incluido  esta “entrada” en  la categoria “Rabia y denuncia” es porque mi primera intención al describir lo sucedido aquél dia es denunciar este tipo de agresiones verbales. 

  ”La violencia es el ùltimo recurso del incompetente”

Isaac Asimov

“La violencia es el  miedo a los ideales de los demàs”

Gandhi

Publicado en on Junio 3, 2009 at 8:45 am Dejar un comentario

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